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Sin dólares, caída de exportaciones y un dólar flexible en Bolivia, advierten que año 1 será difícil

El BCB publicará a las 20:00 el nuevo Tipo de Cambio Oficial (TCO), que regirá al día siguiente para las operaciones

Fuente: Fernando Romero

27/06/2026

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Durante aproximadamente quince años Bolivia mantuvo un régimen de tipo de cambio prácticamente fijo, donde el Banco Central de Bolivia (BCB) establecía administrativamente el valor del dólar y lo sostenía mediante la venta de divisas provenientes de las Reservas Internacionales Netas (RIN). Sin embargo, la fuerte reducción de las reservas internacionales —actualmente inferiores a US$4.000 millones, con apenas alrededor de US$700 millones disponibles en divisas—, el incremento del déficit fiscal, la caída de las exportaciones de gas natural y la creciente demanda de dólares hicieron que dicho esquema dejara de ser sostenible.


En este contexto, mediante la Resolución Ministerial N° 245/2026 se establece un régimen de flexibilización cambiaria, mientras que la Resolución de Directorio N° 88/2026 aprueba el nuevo Reglamento de Operaciones Cambiarias para implementar esta política.


El principal cambio consiste en que el tipo de cambio oficial ya no será fijado discrecionalmente por el BCB, sino que será calculado diariamente como el promedio ponderado de las operaciones de compra de dólares realizadas por los bancos con sus clientes entre las 00:00 y las 17:00 horas de cada día hábil.


Posteriormente, el BCB publicará a las 20:00 el nuevo Tipo de Cambio Oficial (TCO), que regirá al día siguiente para las operaciones del sector público, los registros contables y servirá como referencia para toda la economía. Además, el denominado Valor Referencial de Venta será igual al TCO más Bs. 0,10, estableciendo un límite máximo para la venta de dólares por parte de las entidades financieras.


2. EFECTOS ECONÓMICOS DE UN TIPO DE CAMBIO FLEXIBLE

Corto plazo (0 a 12 meses)


Durante los primeros meses probablemente aumentará la volatilidad del mercado cambiario. El nuevo régimen permitirá que el tipo de cambio oficial se acerque gradualmente al verdadero precio del dólar determinado por la oferta y demanda, reduciendo parcialmente las distorsiones existentes entre el mercado oficial y el paralelo. Sin embargo, también es previsible una depreciación inicial del boliviano, especialmente mientras continúe la escasez de divisas.


Ello incrementará las expectativas inflacionarias y elevará los costos de importación de numerosos bienes. La inflación podría mantenerse elevada durante 2026, especialmente considerando el deterioro del contexto macroeconómico y las restricciones externas.


En esta etapa el principal desafío será recuperar la confianza. Empresas y familias podrían continuar demandando dólares como activo de resguardo, manteniendo presiones sobre el sistema financiero. El BCB utilizará muchas menos reservas para defender un tipo de cambio específico, lo que representa una ventaja respecto al régimen anterior. No obstante, si la oferta privada de dólares continúa siendo insuficiente, el nuevo sistema por sí solo no eliminará la escasez de divisas.


Mediano plazo (1 a 3 años)


Si el nuevo régimen logra consolidarse con disciplina fiscal y monetaria, la economía comenzará a adaptarse a un tipo de cambio más realista. Las exportaciones podrían ganar competitividad porque los exportadores recibirán mayores ingresos en bolivianos por cada dólar exportado, incentivando la producción destinada al mercado externo. Asimismo, disminuirían algunos incentivos al contrabando de salida y al arbitraje cambiario.


No obstante, el ajuste también implicará mayores costos para sectores altamente dependientes de insumos importados. Las empresas deberán mejorar productividad y eficiencia para compensar el aumento de costos. Si el Gobierno no reduce el déficit fiscal y continúa financiándolo mediante expansión monetaria, la depreciación del tipo de cambio podría trasladarse persistentemente a los precios internos.

 

Largo plazo (más de 3 años)


En el largo plazo, un régimen flexible puede fortalecer significativamente la estabilidad macroeconómica, siempre que esté acompañado por políticas fiscales responsables y una adecuada acumulación de reservas internacionales.


El país dejaría de depender exclusivamente del BCB para abastecer el mercado de divisas, permitiendo que el mercado absorba parte de los shocks externos.


Sin embargo, ningún régimen cambiario es exitoso si persisten desequilibrios estructurales. Mientras Bolivia continúe registrando déficits fiscales elevados, caída de exportaciones tradicionales, escasa inversión extranjera y limitadas reservas internacionales, el tipo de cambio tenderá a depreciarse gradualmente.


En consecuencia, la flexibilidad cambiaria es una herramienta importante, pero no sustituye las reformas económicas necesarias.

 

3. ¿CÓMO AFECTARÁ A LAS IMPORTACIONES, CRÉDITOS Y OPERACIONES FINANCIERAS? Importaciones (medicamentos, combustibles, alimentos, maquinaria y otros)


Las importaciones serán uno de los sectores más sensibles al nuevo régimen. A medida que el dólar oficial refleje con mayor precisión las condiciones del mercado, el costo en bolivianos de importar medicamentos, equipos médicos, maquinaria, repuestos, tecnología, vehículos y numerosos bienes de consumo aumentará. En aquellos productos donde existen subsidios estatales, como los combustibles, el costo fiscal del subsidio también crecerá si el Estado mantiene precios internos congelados.


En el caso específico de medicamentos e insumos médicos, es probable que se registren incrementos graduales de precios, especialmente en aquellos que no reciben apoyo estatal. Asimismo, industrias que dependen de materias primas importadas enfrentarán mayores costos de producción, lo que podría trasladarse parcialmente a los consumidores mediante mayores precios finales.


Créditos bancarios


Para los créditos denominados en bolivianos no existirán modificaciones directas en las cuotas pactadas, ya que continúan expresándose en moneda nacional.

Sin embargo, tasas de interés futuras podrían aumentar si el sistema financiero percibe mayores riesgos macroeconómicos o incrementos en la inflación.

Los créditos pactados en dólares sí enfrentarán un mayor riesgo cambiario. Si el tipo de cambio oficial continúa depreciándose, los prestatarios necesitarán más bolivianos para comprar los dólares con los cuales cumplir sus obligaciones, incrementando el costo efectivo de la deuda.


Anticréticos


Los contratos de anticrético celebrados en dólares serán los más afectados. Al momento de la devolución del capital, el propietario deberá entregar la misma cantidad de dólares o su equivalente según lo establecido contractualmente. Si el tipo de cambio continúa aumentando, la devolución en bolivianos resultará considerablemente más costosa.

Por el contrario, los nuevos contratos tenderán a negociarse cada vez más en bolivianos, reduciendo la dolarización del mercado inmobiliario y disminuyendo el riesgo cambiario tanto para propietarios como para inquilinos.


Operaciones financieras, comercio exterior y ahorro


Las empresas importadoras deberán gestionar con mayor cuidado su riesgo cambiario, utilizando coberturas financieras cuando estén disponibles o negociando mejores condiciones de pago con proveedores internacionales. Las empresas exportadoras, por el contrario, podrían beneficiarse al convertir sus ingresos en dólares a un tipo de cambio más elevado.


Para los ahorristas, el nuevo régimen podría incentivar una mayor diversificación entre activos en bolivianos y dólares. Si el mercado percibe que la política económica es consistente y creíble, gradualmente podría disminuir la demanda especulativa de divisas. Sin embargo, si persiste la incertidumbre económica, muchos agentes continuarán prefiriendo mantener parte de su patrimonio en dólares como mecanismo de protección frente a la depreciación del boliviano.


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